2.4.18

El fin de la ciencia

Para este nuevo artículo he querido utilizar el título de un gran libro de divulgación científica de Manuel Lozano Leyva, donde aprovecha la dualidad del título para hablar tanto de cuales son los principales objetivos y fundamentos de la ciencia como del posible final de la misma. Y es que hoy quiero abordar un tema realmente interesante y que preocupa a la comunidad científica. Se trata del actual sistema de publicación en revistas indexadas. Y quiero abordar este tema, precisamente desde este doble título tan bien ilustrado en la obra de Lozano Leyva.

Para quien no esté familiarizado con este sistema trataré de resumirlo. Uno de los principales objetivos de los científicos, es publicar nuestros resultados en revistas científicas, para por una parte contribuir al progreso del conocimiento científico y por otra ofrecer nuestros avances al resto de colegas para que les sirva. Se basa, en un principio, en un sistema colaborativo cuyo objetivo es el progreso y el avance del conocimiento. Hasta aquí todo bien. Es en este punto cuando todo empieza a complicarse y para ello debo presentarte cinco puntos fundamentales:
  • Editoriales científicas: estos artículos científicos se publican en revistas de diferentes editoriales (aunque el monopolio lo tienen solo unas pocas). Para publicar un artículo, el grupo de investigación debe de pagar a la editorial. Además, en la mayoría de los casos, estas editoriales y revistas, suelen cobrar al resto de usuarios (incluso a los propios autores) para acceder a estos trabajos. A cambio, el investigador no recibe compensación económica. Suena bastante paradójico, pero es un sistema en el que parece ser que solo ganan los responsables de estas editoriales. El investigador obtiene que su trabajo este al alcance de todos (los que puedan pagar por el acceso) y que este pase a formar parte del conocimiento global (y que a su vez, pueda ser citado por otros autores en futuros estudios).
  • Sistema de revisión: en el momento en el que se manda un artículo a publicar, el editor de la revista asigna unos revisores que de forma gratuita (de nuevo), revisarán el artículo y decidirán si tiene nivel científico para la revista en cuestión, si debe mejorar con la incorporación de nuevos estudios, o si no es apto para dicha revista.
  • El impacto de las revistas: la importancia de las revistas en cada área del conocimiento se establece mediante unas métricas. Estas básicamente evalúan el impacto de los artículos en base a las veces que estos son citados en otros artículos científicos. 
  • El índice H: a su vez, los investigadores son evaluados en base al índice H, una métrica que cuantifica las veces que son citados los artículos de cada investigador.
  • La burbuja de las publicaciones: finalmente este sistema se termina de complicar cuando a los investigadores se nos exige publicar el mayor número de artículos en las mejores revistas, para así poder obtener proyectos de investigación, becas, etc., lo cual muchas veces obliga a dar más importancia a las publicaciones que a las investigaciones per se. Esto lleva a que muchas investigaciones, a priori, menos interesantes o más difíciles de publicar se queden en los cajones y las poyatas de los laboratorios.
Este es el panorama actual al que se enfrenta un científico. El sistema está repleto de baches, fallos e incoherencias, pero es el que rige actualmente el mundo de la ciencia. Se trata de un sistema elitista, que excluye o delimita la importancia de algunos artículos, bien por que el grupo en cuestión no pueda pagar la publicación o bien por que sea un tema tan puntero y de frontera, que no sea citado por nadie al no ser comprendido.

Por otra parte estamos asistiendo a una sobrepublicación de resultados científicos como nunca antes se ha visto. Existen estudios que dicen que entre el 50% y el 80% de los artículos científicos publicados hoy día no tienen ninguna cita. De nuevo, esto debe dar que pensar sobre como se están haciendo las cosas y si de verdad el fin de la ciencia es avanzar en el descubrimiento y conocimiento o simplemente publicar para poder hacer curriculum y mantenerse en este complicado mundo como es el de la ciencia.

Finalmente, otro de las grandes problemáticas de este sistema es la presión a la que se somete al investigador, ya que o publicas o no te puedes dedicar a la ciencia. Esto genera que cada vez se publiquen más estudios repletos de falsedades o resultados adulterados con el único objetivo de que puedan entrar en una revista de mayor impacto. En este caso la moral del investigador es la que debe ejercer de juez, ya que para los revisores, muchas veces es totalmente imposible detectar si el estudio presenta resultados falsos, y a no ser que este estudio genere un impacto tal que muchos quieran replicarlo, estos resultados alterados pasarán totalmente desapercibidos. A eso hay que sumar que muchos grupos de investigación se afanan por publicar los mismos resultados en diferentes revistas, cambiando simplemente el título y parte del cuerpo del texto. 

Por lo tanto, el panorama es complicado. La ciencia se ha mercantilizado y parece ser que la única forma de dedicarse a ella es entrar en este sistema cruel y negativo. Los científicos debemos ser fieles al método que rige nuestro trabajo y no dejarnos llevar por este sistema, debemos mantenernos fieles a nuestros principios, publicar resultados reales y replicables y utilizar la ciencia para lo que fue ideada, favorecer el progreso de la humanidad y aportar luz sobre lo desconocido

JFR, 2018

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