5.1.18

No es mirra todo lo que reluce

Hoy me he levantado con la intención de escribir un artículo contando alguna curiosidad sobre los preciados regalos que hicieron los tres magos de oriente al niño Jesús. A pesar de ello mi mente febril y griposa se empeñaba en cantar constantemente "pero mirra como beben los peces en el río" así que he decidido compartir con vosotros una historia apasionante sobre la mirra, esa gran desconocida. 

Todo comienza con el origen de este curioso material que encontramos en el Commiphora myrrha, un arbusto espinoso de la familia Bursera que se encuentra tradicionalmente en regiones del norte y este de África y en zonas de Turquía. Este árbol se caracteriza por generar una resina gomosa que es nuestra protagonista de hoy, la mirra. Debido a su olor era muy utilizado en perfumes y ungüentos en la antigüedad, que junto a su uso medicinal le otorgaba un gran valor, de ahí que Baltasar agasajara con esta resina el recién nacido niño Jesús, mientras que sus colegas eligieron el oro o el incienso. 

Antiguamente se utilizaba en medicina para múltiples funciones, entre las que curiosamente, encontramos, inducir el aborto. También se utilizaba para la ronquera, disentería, para aliviar quemaduras, como antiséptico dental, pero claro todo esto era en la antigüedad cuando la ciencia no había avanzado lo suficiente para confirmar estos efectos. Por suerte, hoy estamos en el siglo XXI y la ciencia, a día de hoy, no ha demostrado efectos positivos de la mirra en la salud. ¡Qué bueno es esto del progreso!

...un momento...si miramos en internet encontramos que hoy día la mirra sigue utilizándose para todo tipo de enfermedades, de hecho el aceite de mirra es recomendado según decenas de webs especializadas en medicina natural (enlace) y también en OK Diario (enlace), desde afecciones bucales hasta enfermedades como el cáncer, diabetes, hepatitis o infecciones de todo tipo. Puesto que soy un profano total en la química de este compuesto, he decidido indagar un poco para ver si estas maravillosas propiedades naturales, son reales o fantasía. Si quieres saber más sobre la química de esta resina te recomiendo el artículo de Jesús Gil en su excelente blog Radical Barbatilo (enlace). 

Para saber más sobre el efecto terapéutico hoy día de la mirra, he acudido a PubMed, la base de datos de revistas científicas del NCBI de Estados Unidos, la base de referencia que los científicos utilizamos todos los días. Mi primera sorpresa ha sido encontrar más de 500 artículos relacionados con la mirra, lo cual es una cantidad considerable, pero si lo comparamos con otros compuestos naturales que si han demostrado efectos terapéuticos como el coenzima Q (12586), resveratrol (10269), ácido ascórbico (Vit.C) (52254) o taxol (33941), es una cifra bastante baja. La mayoría de los artículos hacen referencia al género al que pertenece la mirra, Commiphora, ya que otras resinas por plantas de este género si están siendo hoy día materia de estudio

Una de las enfermedades donde aparece un mayor número de estudios es la esquistosomiasis, una patología causada por gusanos parásitos frecuente en África. El Ministerio Egipcio de Salud llegó a aprobar un fármaco basado en la mirra llamado Mirazid para tratar esta enfermedad. Si se profundiza en este tratamiento llegamos a varios estudios que ponen en duda la eficacia de este compuesto (artículo 1; artículo 2; artículo 3; artículo 4). Si nos detenemos en otras enfermedades o patologías como el acné o enfermedades inflamatorias, existen algunos artículos donde plantean el uso de la mirra, pero todos ellos están de acuerdo en que se requiere mucha más investigación y que a día de hoy no es un tratamiento eficiente frente a ninguna de estas patologías y todos ello probándolo en modelos celulares o animales. Un artículo tipo review concluye que puede generar una ligera actividad antiinflamatoria y analgésica en ratones a dosis altas.  
 
Imagen del controvertido fármaco Mirazid
Por lo que hablar del aceite de mirra para tratar el cáncer o la diabetes es una auténtica barbaridad. Olerá todo lo bien que se quiera, pero a día de hoy no existe evidencia científica que demuestre y justifique su uso. 

Espero que los reyes magos os traigan mucha ciencia y pensamiento crítico.

JFR, 2018

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