5.12.16

Breve introducción a la enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer es la sexta causa de muerte en el mundo, afectando a la mitad de personas mayores de 86 años. Se considera que en 2050 habrá 16 millones de personas diagnosticadas de Alzheimer solo en EEUU, con una supervivencia media desde la fecha de diagnóstico de más de 6 años. Todo ello conlleva una enorme inversión en cuidados y un impacto brutal sobre pacientes, familiares, cuidadores, etc. Por todo ello, quiero dedicar en los próximos meses y dentro de la iniciativa #Neuro100cia, diferentes artículos para hablar de esta enfermedad, en ellos trataré de informar y dar visibilidad ofreciendo diferentes puntos de vista. En este primer artículo hago una breve introducción a esta compleja enfermedad.

Entre todas las enfermedades neurodegenerativas, destaca la de Alzheimer por su elevada incidencia y prevalencia. Esto se debe, en parte, al incremento de la esperanza de vida en los países desarrollados, aunque influyen otra gran variedad de componentes que se están estudiando actualmente. Cientos de grupos de investigación de todo el mundo y otras tantas entidades privadas, se esfuerzan día a día en comprender mejor esta enfermedad para poder hacerle frente.

Si miramos el cerebro de una persona con Alzheimer por un microscopio, se observa la acumulación de dos estructuras patológicas, las placas de β-amiloide y los ovillos neurofibrilares formados por la proteína patológica Tau (entre otros). A pesar de la presencia de estas estructuras en los cerebros de personas enfermas, aun no se conoce con certeza la función ni el motivo de estos acúmulos, aunque existen evidencias para poder afirmar que tienen un efecto patológico. Estas estructuras aparecen también en el cerebro de personas enfermas con la variable genética, pero también se han observado en otras patologías o incluso en cerebros de personas sanas.

Estas estructuras son las protagonistas de la principal hipótesis sobre el origen de la enfermedad, la hipótesis amiloide. En otro artículo que estoy escribiendo y que publicaré en las próximas semanas hablaré sobre las diferentes hipótesis y por que muchas de ellas pueden ser ciertas y coexistir. Es importante destacar, que junto con estas estructuras juegan un papel muy importante factores como la inflamación, el daño vascular, etc. 

Esta enfermedad aparece varios años (décadas incluso) antes de que el paciente empiece a mostrar síntomas claros de deterioro cognitivo Poder identificar estas alteraciones "tempranas" permitiría tratar a los pacientes mucho antes, pudiendo ser efectivas algunas de las aproximaciones terapéuticas que han demostrado eficacia en modelos animales. Por lo tanto, otro de los puntos cruciales en el estudio de la enfermedad de Alzheimer es identificar marcadores que permitan diagnosticar la enfermedad lo antes posible, ya que hasta ahora solo contamos con el diagnóstico cuando la enfermedad está ya muy desarrollada y podemos apoyarnos en una serie de factores de riesgo para hacer medicina preventiva. Dichos factores son, sin duda, conductas nocivas para la salud como el tabaquismo o el consumo de drogas,  que tienen un efecto dañino sobre diferentes sistemas de nuestro cuerpo, siendo el cerebro es especialmente sensible. Pero, aun así, el principal factor de riesgo para padecer esta enfermedad es el envejecimiento.

Pero, ¿cómo podemos hacer frente a esta enfermedad? Como dice Pere Estupinyá en su último libro “El ladrón de cerebros”, la enfermedad de Alzheimer no se curará con más hospitales, sino con una mayor inversión en investigación sobre esta enfermedad. Está claro que nuestro sistema de salud es un verdadero referente mundial e invertir en cuidados también es crucial, pero actualmente no hay fármacos que frenen, detengan, inhiban, etc., a esta enfermedad. Se requieren aproximaciones interdisciplinares que impliquen a profesionales de ámbitos totalmente diferentes. Verdaderas apuestas en I+D+i acompañadas de grandes campañas de sensibilización. Además, de implementar programas de mejora para los pacientes y familiares. Es totalmente necesaria una inversión en investigación básica para comprender mejor esta enfermedad y así poder identificar el origen de la misma, sino seguiremos intentando matar mosquitos a cañonazos.

Entre las investigaciones recientes más esperanzadoras está la realizada con el fármaco Aducanumab, a cuyos progresos debemos permanecer atentos. Con motivo de la publicación de los primeros resultados con este fármaco, publiqué un artículo con lo más destacado, puedes leerlo clickando aquí. Pero resumiendo, supuso un gran avance ya que no solo reducía el tamaño de las placas, sino que los pacientes que hicieron el primer ensayo clínico mostraron cierto grado de mejora cognitiva. Es esperanzador, pero aun queda mucho por investigar, se requieren ensayos clínicos multicéntricos para comprobar el efecto real.
Imagen extraída del artículo original sobre el uso de Aducanumab, publicado en Nature el pasado mes de Septiembre (enlace)
Si tenemos suerte, y llegamos a ancianos, esta enfermedad arrasará el cerebro de muchos de nosotros como un tsunami, como ya los está haciendo con miles de personas en todo el mundo. Es un verdadero drama que con inversión y esfuerzo se puede solventar. Actualmente disponemos los medios tecnológicos necesarios y las mentes más brillantes solo nos falta apoyo institucional y sobre todo tiempo, por que de verdad pienso que curar el Alzheimer es cuestión de tiempo, no se si años o décadas, pero sin duda será uno de los grandes avances de la humanidad en el siglo XXI.
JFR, 2016

No hay comentarios:

Publicar un comentario