8.4.15

Neurofascinating. De cómo Oliver Sacks dio voz a los pacientes



De cómo Oliver Sacks dio voz a los pacientes

Es, para todos los amantes de la ciencia y la literatura, un verdadero placer leer a Oliver Sacks. Este neurólogo nacido en 1933, que siendo muy pequeño conoció los horrores del ser humano (fue una de las miles de personas que huyeron del Blitz), nos ha mostrado, también, la cara más humana del horror de la enfermedad. Creció en una familia de médicos y científicos, lo que le convirtió, desde muy pequeño, en un amante de la naturaleza. 

Según sus propias palabras, cuando era muy pequeño empezó a interesarse por el mundo de los objetos, empezó a apasionarle la química. Más adelante (aun siendo pequeño), fueron las plantas las que despertaron su interés, posteriormente se apasionó por la zoología y finalmente por el ser humano. Considera que el interés por la física o la botánica, aun los mantiene en su interior. También ha declarado en contadas ocasiones su interés por la historia de la química y las biografías de los que la desarrollaron. Puede que esa visión general de la naturaleza y la vida, le haya generado una percepción diferente de la enfermedad y del propio ser humano, como plasma en sus obras, de un profundo calado humano.

Aunque desde pequeño mostró pasión por la química, acabó siendo médico pasando por distintos hospitales y centros. Y a pesar de su gran labor médica y literaria, alcanzó la fama internacional gracias a la película “Despertares”, basada en su novela del mismo nombre. 

En toda su obra se muestra, claramente, como Sacks ha aprendido en muchos aspectos, más de sus pacientes, que de los libros o los artículos científicos. Lo cual plasmó desde sus primeros textos y relatos. 

En su primera obra, “Migraña” se adentró en esta enfermedad y en como los pacientes le mostraron que el dolor de cabeza era solo una parte de la enfermedad, también profundiza en las alucinaciones y otras alteraciones en pacientes. Analizó por primera vez la inseparable unión entre mente y cuerpo en la enfermedad. También, ofreció la visión biológica, fisiopatológica y terapéutica de esta enfermedad. En “Despertares” los pacientes se convirtieron en los protagonistas, en ella contó el efecto de la levo-dopa sobre pacientes que llevaban más de 40 años en un estado similar al coma y como este medicamento les despertó. Más allá de eso, el libro profundiza en el paciente, en como mucho despertaron en un mundo totalmente nuevo, sin familiares ni amigos o habiendo sido abandonados por estos. En el epílogo de la edición de 1982 se puede leer que ocurrió con estos pacientes una vez pasados los efectos del medicamento, un texto poco conocido y muy recomendable. 

Siguió su obra de relatos neurológicos con obras “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, “Un antropólogo en Marte”, “Veo una voz: viaje al mundo de los sordos” o “La isla de los ciegos al color”. En todos estos libros profundiza en la condición humana de los pacientes, en las bases de los problemas médicos, en las limitaciones de la neurología o en las implicaciones filosóficas de la enfermedad. 

En el prefacio de “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, Sacks, habla de cómo los historiales clínicos son una forma de “historia natural”, pero que no dicen nada sobre la persona y de su lucha por superar la enfermedad. También cita como estos historiales están carentes de “sujeto”, “...los historiales clínicos modernos aluden al sujeto con una frase rápida (“hembra albina trisómica del 21”), que podría aplicarse igual a una rata que a un individuo...”
 
Un buen libro de cabecera para todo médico
Si el paciente ha de ser esencial para el clínico, en el caso de la neurología mucho más, ya que su “yo” se convierte en un elemento pivotante en muchas de las patologías que puede sufrir.

Sacks dice que sus relatos “...sirven precisamente para salvar ese abismo (entre lo físico y lo psíquico), para llevarnos hasta la intersección misma de mecanismo y vida, a la relación entre los procesos fisiológicos y la biografía”.

Sacks, a día de hoy, y pese a su enfermedad, se mantiene como una persona optimista, dispuesta a aprender hasta el último de los días y dispuesto a ofrecer su ayuda a quien la requiera. De hecho, aun es consultor de varios asilos de ancianos regentados por las “hermanitas pobres”, y lo lleva siendo desde 1966, un ejemplo más de su implicación con los enfermos.

A lo largo de sus obras le ha puesto cara a enfermedades como el síndrome de Tourette, Parkinson, esquizofrenia, prosopagnosia (sufrida por el mismo Sacks), Alzheimer, autismo, acromatopsia, lytico-bodig o encefalitis letárgica, entre otras muchas. 

Por todo esto quería mostrar mi agradecimiento con este humilde artículo, pero si queréis saber más sobre Oliver Sacks, os recomiendo sus libros, sus maravillosos relatos neurológicos o sus obras más autobiográficas y personales. De hecho, algunos de sus relatos, deberían ser de lectura obligatoria en toda facultad de medicina.

Nos despedimos como se despide Sacks en el citado prefacio:
Quiero agradecer también su generosidad y ayuda desinteresada a los pacientes (y en ocasiones a sus familiares) cuyas historias cuento aquí, que sabiendo (como sabían muchos) que no era posible ayudarlos directamente a ellos, permitieron de todos modos que explicase sus vidas (y hasta me animaron a hacerlo), con la esperanza de que otros pudieran aprender y comprender y ser capaces, quizás, un día, de curar”.

JFR, Neurofascinatig, 2015

Bibliografía y más información: 
El hombre que confundió a su mujer con un sombrero. Oliver Sacks. Anagrama
Migraña. Oliver Sacks. Anagrama
Despertares. Oliver Sacks. Anagrama
Oliver Sacks y la neurología literaria. Elena Guardiola y Josep E. Baños Revista Neurología 2014; 58 (6).
Artículos escritos por O.S. publicados en El País. http://elpais.com/autor/oliver_sacks/a/
6 Important Lessons From Oliver Sacks' pognant Op-Ed (The Huffington post): http://www.huffingtonpost.com/2015/02/19/oliver-sacks-life-lessons_n_6715206.html 
Web personal de O.S. http://www.oliversacks.com/

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