28.11.14

Vocación

Desde que comencé a escribir el blog "Ciencia, no ficción", esta es la primera vez que escribo un post de opinión. Hasta ahora no me he visto con los conocimientos suficientes como para opinar libremente de algún tema relacionado con la ciencia, pero llegado este punto me veo capacitado para hablar de un tema en particular. La vocación científica.
Decidí empezar la tesis doctoral por pura vocación, todos a mi alrededor me decían que no tenía nota media suficiente para hacer una tesis, se equivocaban, por que no tenía nota para pedir becas, pero mi vocación me obligaba a meterme en ese embolado que es la tesis. La tesis doctoral es iniciar una aventura, es aprender a pensar de una forma diferente a la que has aprendido hasta el momento, es aprender a dar valor a las ideas y a que la experimentación forme parte de tu día a día. Es un proceso constante de formación como científico y como persona. 

A pesar de la crisis y del ambiente negativo generado por los medios de comunicación en los últimos años, mi sensación con la ciencia es esperanzadora. Digo esperanzadora por los jóvenes investigadores que he conocido en este periodo predoctoral. Dichos jóvenes investigadores se convertirán en futuros IPs y jefes de grupo, a pesar de todas las trabas que les ha puesto el sistema en sus inicios.
 He conocido a personas cuya vocación les ha llevado a cientos de  kilómetros de sus casas para hacer lo que realmente les gusta...y sin obtener un euro a cambio. La triste realidad es que hoy día hay cientos de jóvenes investigadores haciendo su tesis gratis en España. Hay algunos que culpan en parte a esas personas por permitir que estén investigando sin cobrar, desde luego aquellos que opinan así son unos ignorantes que no saben lo apasionante que es dedicar tu tiempo a tu verdadera vocación.

Pues sí, existen esas personas, jóvenes, con ganas de desentrañar misterios, con ganas de saber más y más, con ganas de formar parte de algo, con ganas de todo en general. En mi caso conozco a personas que al no ver un duro por su labor investigadora han tenido que recurrir a sus aficiones para obtener dinero, aficiones como la pintura o la música (irónico, por que la cultura tampoco es plato fuerte de nuestra sociedad). Personas que están investigando enfermedades neurodegenerativas, diabetes, cáncer, etc y que no reciben compensación económica a cambio. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las personas que conozco investigan en Castilla la Mancha, tierra que ya ha demostrado que la ciencia no es su prioridad, y mucho menos la investigación biosanitaria.
Estas personas son verdaderos héroes y heroínas, que a pesar de que tengan todo en contra, están haciendo lo que les apetece, lo que de verdad les hace felices. Esas personas están poniendo su grano de arena al tratamiento de enfermedades que puede que nos afecten en el futuro, a la búsqueda de alternativas energéticas, a la innovación en tecnologías que todos utilizaremos en unos años y aun así el sistema nos les reconoce. Eso es exactamente a lo que me refiero con héroes cuyo superpoder es la vocación y hacer lo que verdaderamente quieren.
Y esa vocación dará frutos. Muchas de estas personas acabarán siendo grandes científicos creadores del mañana, y muy probablemente desarrollen su carrera científica fuera de España. Llegado el momento, España se honrará y congratulará de los grandes científicos que produce pero no hará mucho más...por que no podrá. Con la actual política de recortes en ciencia, se está produciendo una desastrosa fuga de cerebros (leyenda urbana para algunos), un desmantelamiento del sistema de I+D, y por lo tanto se están destruyendo los cimientos de un hipotético futuro país productivo.

Por último no quisiera terminar sin mencionar algo por lo que me lloverán muchas críticas. Y es el sistema de adjudicación de becas predoctorales. Actualmente estas becas se basan en la nota media de la carrera (principalmente). Y me parece muy bien. Pero creo que un futuro científico es mucho más que una cifra. No se valora, por ejemplo que el solicitante haya llevado a cabo labores de divulgación científica, cuando uno de los males de la sociedad actual es el analfabetismo científico de la misma (los científicos debemos divulgar). No se valora apenas la asistencia a congresos, seminarios o charlas durante el periodo de estudiante (no todo es estudiar), incluso hay convocatorias donde no se valora que durante el periodo de la carrera se hayan hecho estancias o prácticas en laboratorios. Se valora una nota, una cifra, un número despersonalizando totalmente al futuro científico. Incluso he solicitado becas donde el tener publicaciones científicas vale menos que haber obtenido un aprobado en una asignatura de primero de carrera (echando mano de la baremación de la beca). Aun así la vocación nos sigue empujando a muchos a seguir adelante.

Sin ciencia no hay futuro, en un país donde la sociedad no exige inversión en ciencia, no hay futuro, ni para los científicos, ni para la propia sociedad. Pero la vocación está ahí, esa vocación es la que está detrás de todos los grandes descubrimientos y avances en ciencia. Puede que no sea el momento ni el lugar para investigar, pero si tienes vocación no lo dudes, la ciencia te da mucho más de lo que te quita. 

JFR, 2014

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