12.3.12

Hwang Woo-suk. El hombre que engañó a Science.


A lo largo de la historia de la ciencia se han dado muchos fraudes muy sonados, el más reciente e importante (debido a la revista a la que afectó) fue el del investigador coreano Hwang Woo-suk, el cual se le llegó a llamar el padre de la clonación, ya que, y tras la aprobación de la prestigiosa revista Science, consiguió clonar células madre humanas.  

Este veterinario surcoreano llegó a ser nombrado como héroe nacional. Además su “descubrimiento” alcanzo escalas internacionales fuera del mundo de la ciencia, debido a las implicaciones éticas, morales, religiosas o sociales, ya que podría ser la clave para curar enfermedades neurodegenerativas o la diabetes (por no mencionar enfermedades raras y de menor incidencia).  Llegó incluso a anunciar el primer embrión clonado y aquí es donde empezaron a surgir las dudas, no solo el temor ético-futurista de muchos, sino dudas a nivel científico. Posteriormente anunció el primer perro clónico. 


Tras dos años de fondos de investigación millonarios y de su ascenso al nivel de héroe científico, se descubrió el fraude.  Tras una rueda de prensa defendiendo sus resultados, el gobierno de Corea del Sur decidió que sus estudios fuesen analizados por un comité científico que debía investigar todo lo relacionado con sus “clonaciones” y descubrieron datos alterados, o inventados y sobre todo que el DNA de las supuestas células clonadas apenas coincidía con el del paciente donador. 

El hasta entonces prestigioso científico fue expulsado de la Universidad de Seúl (UNS) y su laboratorio se clausuró. Más tarde fue acusado de apropiación indebida de fondos públicos y privados, unos 6,4 millones de dólares –que gastó, entre otras cosas, en un coche de lujo para su esposa– y violación de la ley sobre bioética.

En el juicio, a Hwang Woo-suk no se le ocurrió otra cosa que asegurar que no se había llevado ningún fondo, sino que la mayor parte la había destinado a intentar clonar un mamut ya extinguido por encargo de la mafia.
El engaño histórico afectó también a la Universidad de Seúl, al creciente prestigio de la ciencia surcoreana y a las pretensiones del gobierno de convertir Corea del Sur en el país puntero en la investigación biomédica sobre células madre. Pero Hwang Woo-suk encontró una salida a su desprestigio: montó una empresa de clonación de mascotas.

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