El
identificar los genes regulados por la leptina ha mejorado el conocimiento
sobre cómo la leptina causa sus efectos sobre el peso y el apetito, y también
puede ofrecer nuevos objetivos para el diseño de drogas que estimulen la
pérdida de peso.
El
creciente conocimiento de esta hormona abre nuevas perspectivas en el difícil
campo terapéutico de la obesidad. Una vez que se logre destrabar este mecanismo
de "leptino-resistencia" seguramente se podrá disponer de armas
terapéuticas más eficaces para el tratamiento del paciente obeso. En estos
momentos la leptina sigue en estudio y solo se puede dar en forma inyectada, ya
que es un "peptido" y si se da por vía oral se descompondría por las
enzimas del aparato digestivo.
En
1999 Heymsfield SB y colaboradores publicaron un estudio en el que participaron
sujetos delgados y obesos, a los cuales se les administraron dosis progresivas
de leptina recombinante humana y un placebo, durante 24 semanas. Se demostró
que con la dosis máxima diaria la reducción de peso fue significativamente
mayor que a dosis menores o con el placebo y que la leptina produjo reducción
de peso, a pesar de que en el obeso se encuentran las concentraciones séricas
de leptina elevadas. Este estudio abre la posibilidad de que la leptina exógena
tenga utilidad en el tratamiento de la obesidad, aún en presencia de
concentraciones elevadas de leptina endógena.
Actualmente
se están desarrollando protocolos clínicos de tratamiento con administración de
leptina recombinante a obesos humanos diabéticos tipo 2, así como ensayos
clínicos con una molécula de leptina de segunda generación que sugieren que es
un mejor producto candidato que la molécula nativa. Amgen ha completado los
ensayos farmacocinéticos de fase 1 y los ensayos de obesidad de fase 2 con otra
molécula de leptina de segunda generación. En poco tiempo se verán sus
resultados y se habrá avanzado un poco más en la comprensión y el tratamiento
de esta enfermedad.
Los
estudios de los efectos reductores del peso de la hormona, en seres humanos,
están en curso, pero los investigadores todavía tienen mucho por recorrer antes
de comprender completamente cómo la hormona afecta al cerebro y a otros
tejidos.
Además
de su aplicación dentro del tratamiento de la obesidad esta hormona tiene
perspectivas de aplicación en otras áreas como es la prevención de la
retinopatía diabética y del riesgo de trombosis vascular, así como alteraciones
en el sistema reproductivo, entre otras.
Con este post termina el compendio de artículos relacionados con la leptina, en los próximos días hablaré de otras adipoquinas, pero alternaré con otros temas ya que el de las adipoquinas es un campo cada vez más extenso y apasionante.

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