30.11.11

Leptina y control del apetito


El control endocrino de la ingesta y la reproducción es llevado a cabo por hormonas de diverso origen entre las que destaca una producida por el tejido adiposo llamada leptina. La leptina es secretada en niveles proporcionales a la magnitud de los depósitos energéticos del organismo, actuando como factor saciante (a mayores niveles de energía el organismo secreta mayores niveles de leptina para inhibir el apetito). La presencia de leptina, como señal de suficiencia de las reservas energéticas, es además esencial para una correcta función reproductora. 
Esquema del mecanismo de acción de la leptina y la Ghrelina, considerada por muchos como su principal antagonista en la regulación de la ingesta
Recientemente se ha identificado otra hormona llamada ghrelina, producida por el tracto gastrointestinal, que actúa de forma contraria a la leptina, ya que estimula la ingesta. Resultados obtenidos por este equipo de investigadores sugieren que la ghrelina, como señal de insuficiencia energética, funciona como modulador negativo de la función reproductora. Podría decirse que el par leptina-ghrelina participa con funciones opuestas en el control de la homeostasis energética y la fertilidad.

A nivel del SNC actúa sobre receptores específicos, cuya activación inhibe la ingesta (perdida del apetito), activa el gasto energético (pérdida de grasa) y afecta numerosos procesos metabólicos. De este modo, como señal adipocitaria (reservas energéticas internas), la leptina participa en el control a mediano/largo plazo del balance energético. Defectos genéticos que implican las ausencia de leptina determinan, en ratones y humanos, la aparición temprana de obesidad mórbida, que puede ser revertida con la administración de dicha hormona.

En efecto, la leptina secretada por los adipocitos, de acuerdo con las investigaciones más recientes, actúa como una señal nutricional que se dirige al SNC, y se encarga de modular los mecanismos neuroendocrinos que median diversas respuestas adaptativas y de comportamiento. La leptina viaja por la sangre y su niveles plasmáticos se correlacionan con la masa grasa total.
En ratones ob/ob -carentes de leptina funcional- la administración sistémica o intracerebro-ventricular de leptina disminuye el apetito y las reservas grasas corporales. 

Los niveles plasmáticos de leptina en humanos muestran una alta correlación con la masa grasa total, incluso después de pérdida ponderal. Los sujetos obesos presentan elevados los niveles de leptina, siendo la producción de leptina por unidad de masa grasa, similar en individuos obesos y normoponderales. Tras la pérdida ponderal, los niveles de leptina, que disminuyen por debajo del valor estimado en función de la masa grasa, pueden indicar al cerebro la suficiencia de los depósitos grasos para la reproducción, el crecimiento, etc. Por debajo del umbral, una disminución subsiguiente de la leptina podría conllevar una cierta hiperfagia asociada a una reducción del gasto energético y de la fertilidad

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